GutiELEz

Ideaciones y creencias de un profesor de ELE

Crónica de una muerte indeseada

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Nació, no llegó a reporducirse y murió. Nació, estuvo en coma varios meses (incluso algún año) y falleció. Fue engendrado hace casi 4 años (en abril) y tuvo una infancia incipientemente curiosa. Mucho más incipiente que curiosa, la verdad. Sí, incipiente, porque empezó. Pero quedó en eso, en un comienzo. Un par de entradas, un par de comentarios de los colegas del master y cayó en desuso, para después caer en el olvido. Lo que empezó como un experimento auspiciado por el empuje de las TICs e inspirado por el saber teórico de nuestros profes del master – que incluso fue ejecutado, puesto en práctica y desarrollado-, el PRP o portafolio reflexivo del profesor (en formato blog), se suspendió. O sea, quedó en estado de suspensión. Y digo bien, se suspendió y no terminó, porque fue algo temporal y no definitivo.

Así que pocas fechas atrás, decidí rescatarlo del olvido. Un par de entradas borradas, un par de retoques en la estética, la pertinente licencia Creative Commons (Atribución-NoComercial-CompartirIgual3.0Unported) -hay que joderse-, un enlace a un “power point” sobre los Derechos Humanos con su correspondiente definición, características, fundamentación, antecedentes, positivización y clasificación, y mucha mucha ilusión por verme otra vez ante la posibilidad de utilizar la red, las nuevas tecnologías en uno de mis cursos (de Español Jurídico) de forma pública y abierta al mundo mundial terrestre y cibernético. De modo que pedí a mis estudiantes que, el día que empezamos a tratar el tema de los DDHH, simplemente respondieran a estas dos preguntas: ¿Desde cuándo existen los Derechos Humanos? ¿Son reconocidos para todos los seres vivos? Insistí en que solo era una opinión.

Durante la semana esperaba recibir algún e-mail de aviso de comentarios en el blog. Esperaba, esperaba. Seguía esperando. Y llegó el día en que tenemos la clase presencial. Y volvimos a hablar sobre el blog. -Chicos, veo que nadie ha escrito en el blog- yo con el más afable de mis tonos y la mejor de mis sonrisas. -Bueno, lo hemos escrito en papel. -¿En papel? -Sí, no sabíamos que se podía escribir en el blog. ¡Atiza! Resulta que no me expliqué bien, pensé para mí mismo. Bueno, ahora creo que no debí explicarme tan mal, porque justo en ese momento una estudiante dijo: “Yo no quiero escribir mi dirección de e-mail en el blog”. Claro, lo entiendo y respeto, son futuros abogados y la privacidad es importante, además de ser un bien jurídicamente protegido. Así que decidí quitar en “dejar comentarios” a las entradas del blog la exigencia de identificación de usuario y de e-mail. Y les pedí que escribieran simplemente una opinión cortita a las preguntas. No era necesario redactar un texto expositivo-doctrinal o las obras completas de la editorial Aranzadi.

Así que esperé, esperé. Volví a esperar. Y llegó la clase. Oh sorpresa, nadie había dejado ningún comentario en el blog. Otra vez, con el rictus más diplomático en mi expresión, les pregunté que qué pasaba que no escribían en el blog. Les dije también, antes de que me respondieran, que no pasaba nada si no escribían, que respeto el hecho de que no quieran escribir, ya que no era estrictamente obligatorio. Pero realmente sentía curiosidad por su inacción. La respuesta fue: “no queremos escribir en español con errores y que los vea todo el mundo”. Yo en ese momento pensé “¡pero si tenéis un nivelazo, si estáis en el C1, si escribís mejor que algunos nativos!” Sin embargo, tengo que decir que esta respuesta aplacó por completo los primeros síntomas de frustración profesional que estaba empezando a notar. Es decir, me pareció una respuesta satisfactoria porque yo me he visto en situaciones similares a la de mis estudiantes. El miedo es libre. Y el miedo al error también.

Y así fue como el blog “Elegal” (javiele.wordpress.com) murió.

Pero afortunadamente (o no) algunos creemos en la resurrección. Todos conocemos casos de muertes clínicas que por alguna inexplicable razón dejan de serlo. Gente que permanece en coma durante 8 años y de repente se despierta. Existen fenómenos como la catatonia. Y nunca se sabe, quizá el diagnóstico fuera erróneo. De manera que, aprendamos de la experiencia. Minimicemos los errores. Volvamos a establecer un plan de acción teniendo todos los elementos adversos en cuenta. Luchemos contra el escepticismo de los juristas respecto a las nuevas tecnologías, sus hábitos profesionales y profundas creencias sobre metodología académica. Combatamos el miedo al error. Es posible. La utilización de la web 2.0 en clase de ELE tiene futuro. Venceremos. Espero…

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Written by Gutielez

febrero 4, 2011 a 7:03 am

Publicado en Uncategorized

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