GutiELEz

Ideaciones y creencias de un profesor de ELE

Contra la afectación del lenguaje jurídico

with 3 comments

Si aquellas acreditaciones de cargo solamente se reducen a la existencia de un débito con la parte querellante (aunque el mismo revista la reverberación y el refrendo oficial inserto en una sentencia judicial) sin ninguna corroboración del ánimo tendencial defraudatorio de su deudor, obvia huérfana de persuasión, la subjetividad esencial y caracterizadora del injusto típico represivo, porque, solamente determinada aquella deuda, debe inducirse la delatada preordenación encubridora parapeteando en su desplazamiento patrimonial la inefectividad crediticia de aquélla, con actos concluyentes demostrativos unívocamente de su perversa intencionalidad, pero si los mismos, se reducen a meros barruntos presuncionales, éstos no disponen de la consistencia adecuada para provocar aquella inserción punitiva, y, convierten a los mismos en una mera abducción o razonamiento silogístico diferenciado de la inducción y de la deducción por su menor capacidad demostrativa”.

Bien, si alguien ha llegado a leer el párrafo entero, que por cierto, era una sola frase, desde aquí mi más sincera felicitación y enhorabuena.  Y si alguien lo ha entendido -vale, es cierto que está descontextualizado, pero aun así es del todo punto infumable-, mi más sincera admiración y mi más sonado reconocimiento. Esto no hay por donde cogerlo. Lo siento mucho por los juristas, que somos muchos en la España del S. XXI, pero ¿es que no se puede escribir de manera más sencilla? ¿Es que todo debe ser ilegible, impersonal, distante, supuestamente erudito, oscuro, opaco, incluso pedante -diría yo-, y extremadamente afectado? ¿Es que queremos cargarnos el propósito de la comunicación? ¿Es que los juristas no pueden prescindir de esa estomagante necesidad de diferenciarse del resto de los mortales a través de esa afección psicológica que les lleva a intentar sentirse diferentes por su forma de escribir?

Pues sí, este es uno de los males que aquejan al lenguaje jurídico. Una cosa es que desde el punto de vista léxico – incluso semántico- este lenguaje sea especial y sea necesario e inevitable que así sea, y otra muy distinta es que quien escribe quiera diferenciarse de los demás, más allá del aspecto lexicológico. Es decir, una fiducia, el cohecho o el litisconsorcio pasivo necesario carecen de sinónimos. Podríamos embarcarnos en explicaciones, circunloquios o pajas mentales de toda índole para explicar su significado, pero lo cierto y verdad es que las lenguas de especialidad deben ser diferentes por su vocabulario, y de hecho la precisión que exigen está en sus palabras. Pero una cosa es una cosa, y seis media docena. Y me explico; que el léxico sea específico no justifica que el estilo sea afectado.

Así que, en esta tesitura, muchas han sido las voces que se han alzado contra esta lacra. Incluso en su día se publicó un Manual de estilo del lenguaje administrativo, con la intención de simplificar y facilitar a los ciudadanos, al pueblo, la comprensión de los textos jurídicos. Se han escrito infinidad de artículos a favor de la modernización, simplificación del lenguaje jurídico y administrativo, analizando los problemas de este lenguaje, tales como la excesiva subordinación, las continuas referencias a lo anteriormente dicho o la supuesta precisión en palabras totalmente prescindibles y redundantes. Es más, existe un blog sobre el tema, llamado “Lenguaje administrativo“, cuyo lema dice: “Contra el lenguaje oscuro, contra el lenguaje recargado y espeso. Por un lenguaje claro”; no tiene desperdicio. Y lo cierto es que en algunas de las recientes sentencias y autos de la Audiencia Nacional -sobre todo en la Sala de lo Penal- se puede observar este afán por hacer accesible al gran público su contenido.

De manera que, en consonancia con esta tendencia socializadora del lenguaje, desde el Ministerio de Justicia se creó una Comisión para la Modernización del Lenguaje Jurídico. Dicha comisión es consecuencia y coincide, a su vez, con el propósito del Plan de Transparencia Judicial -que peca de redacción poco transparente, dicho sea de paso-, y también con la Carta de los Derechos de los Ciudadanos ante la Justicia. Bueno, pues la Comisión, de periodicidad mínima mensual, está compuesta por ilustres juristas y filólogos y, en el plazo de un año -a contar desde el 21 de enero de 2010-, debería elaborar (haber elaborado) un informe sobre la situación actual del lenguaje jurídico y sus correspondientes recomendaciones. Pequeño problemilla: “los Vocales de la Comisión ejercerán sus cargos de forma gratuita”… Estamos ansiosos por conocer el producto final y esperamos que sea descifrable por el bien de los que nos dedicamos a dar a conocer esta parte de la lengua.

Anuncios

Written by Gutielez

marzo 22, 2011 a 9:43 am

Publicado en Uncategorized

3 comentarios

Subscribe to comments with RSS.

  1. […] al castellano destaca por su sencillez, además de su brevedad. Parece que se desmarca de la afectación de la que en su día se habló en el blog […]


Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s

A %d blogueros les gusta esto: